EL CAMINO DEL SACERDOCIO
Tu fe en Cristo debe conducirte al Sacerdocio: por tu fe eres llamado y llamada, al Sacerdocio Crístico
Cuando hablamos de Sacerdocio inmediatamente aparecen imágenes relacionadas con Hombres vestidos de una manera distinta, célibes, aparatados del cotidiano del mundo, solitarios, que hacen parte de alguna religión.
¿Cómo se ha desarrollado este concepto a través del tiempo?
El Sacerdocio y en particular quien lo ejerce, un Sacerdote, sería una persona de sexo masculino que se dedica a realizar actos de culto en alguna religión, siendo un intermediario entre los miembros de una comunidad religiosa y la divinidad a la cual rindan culto. Se establece así una institución que los organiza bajo un orden que determina la doctrina de fe, los modos de vivir y actuar.
Estas instituciones son llamadas religiones y cuentan con una jerarquía interna que los organiza a través de roles y cuotas de poder interno que les permiten atribuciones de acuerdo a su rol. Hacen parte de poderes políticos e intereses de un estado o nación.
A lo largo del tiempo y de acuerdo al ordenamiento de sus propios líderes se han establecidos exigencias de celibato y de exclusión de mujeres u otra condición sexual de sus filas.
La formación Sacerdotal en algunas religiones va a requerir de un proceso largo de varios años, donde deben ser apartados de su vida cotidiana y familia, para hacerse parte de una comunidad religiosa y cursar estudios de carácter teológicos.
¿Qué es el Sacerdocio? :
La RAE define sacerdocio en una de sus acepciones como: «Consagración activa y celosa al desempeño de una profesión o ministerio elevado y noble”
Esta definición nos pone de frente a las distintas ideas e imágenes que hemos ido adquiriendo en el tiempo acerca de lo que es el Sacerdocio, alejándonos de su real significado producto de la distorsión que a lo largo del tiempo hemos sido testigos, y que nos apartan de su fuente original.
Cristo en Jesús pudo dejar de manifiesto lo anterior, cuando era confrontado por los Fariceos, que hacía parte de la secta sacerdotal judía, y no tuvo problemas en enrostrarles su falta de coherencia espiritual, y en consecuencia, la falta de sacerdocio activo en ellos.
¿Cómo concibe Cristo el Sacerdocio?
Desde la venida de Cristo en Jesús, establece un cambio en la Ley que regía la vida espiritual de los hombre. Establece la Ley de Resurrección y con ello cambia el sacerdocio que precedía a su venida (Hebreos, 7: 6).: “(…) el nuevo Sacerdote que se levanta es alguien semejante a Melquisedec, quien no llegó a ser sacerdote por ceñirse a una ley meramente humana, sino por el poder de una vida indestructible” (Hebreos 7: 15-16).
El establecimiento de la Ley de Resurrección establece una Gracia sobre los hombres, ya que sin que éstos hicieran nada para merecerla su espíritu fue restaurado, siendo a su vez liberados de la mácula del pecado “original”. Esta condición establece un punto de transcendencia distinto, pudiendo en esta vida comenzar a preparase para la Vida Eterna.
Cristo en los Hechos de los tres días de victoria, cierra los infiernos y toma la potestad sobre la muerte. Apertura los Cielos para inmortalidad según la siembra y los frutos de cada Hombre
La Gracia establece un punto de quiebre para el hombre, ya que abre una concepción acerca de la vida y sí mismo completamente distinta a la que pudiera haber tenido previamente. Lo proyecta entonces a vivir bajo un sentido de trascendencia.
¿Cuál es el Sentido y propósito del Nuevo Sacerdocio de Cristo?
En los hechos de los 3 días Cristo, levanta el “Nuevo Templo” donde todo Hombre puede llegar a Dios sin necesidad del tipo de sacerdocio antiguo; ahora todo Hombre se hace Sacerdote de la Nueva Ley por su Consagración en el Bautismo de Fe. El Nuevo Templo es el Hombre en plena posesión de su Espíritu, y en Camino Espiritual hacia su Unidad con Cristo Dios, y con Cristo en fusión con la Voluntad del Creador que es Espíritu.
Es el nuevo pacto nace desde la toma de conciencia de la Gracia entregada por Cristo en Jesús, y que establece una relación personal y directa con Cristo para que en libertad Hombres y Mujeres puedan disponerse a vivir en servicio a un orden celestial.
El Sacerdocio de Cristo no tiene un orden institucional porque no se rige por la Ley de los Hombres, si no que asume y vive bajo leyes espirituales para fines espirituales que lo alejan de los intereses del mundo y los acercan a vivir según los propósitos de Reino para éstos tiempos.
Esta bajo la guía directa de Cristo como Sumo Sacerdorte Celestial.
El Sacerdocio de Cristo no es un convenio que se establezca con Dios para Salvación ya que desde Cristo en Jesús todos ya recibimos la Salvación.
No discrimina condición de género, social, educativa u origen étnico.
Recibe poderes y mandatos espirituales para cumplir los objetivos del Reino para este mundo.
Es inmutable y permanece para siempre, es eterno.
¿Por qué es un Camino Espiritual?
Camino se define como la vía que se construye para transitar (RAE). De esta manera, el hombre de Fe, que toma el camino del Sacerdocio de Cristo, asume una vía sobre la cual comienza a vivir orientado de manera directa por un Dios. Hace activa la gracia en él a través del conocimiento del propio espíritu y la relación con la sabiduría de Dios, teniendo como punto de partida el Bautismo.
De esta manera, el Nuevo Sacerdocio de Cristo, re propone el modelo original del cristianismo místico, carismático y misionero. Vuelve el centro de la Fe al Hombre y su Compromiso con Dios. Restablece la directa Relación con Cristo mediante un proceso de purificación llamado ‘Consagración’, para fines y propósitos altamente espirituales.
¿Cuáles son los propósitos del Reino para este tiempo?
El tiempo que actualmente vivimos es llamado Tiempo de Tribulación, donde se han intensificado la pugna entre el bien y el mal. Los Hombres son arrastrados hacia la confusión y el desconcierto por el curso que va tomando esta existencia.
Las instituciones han ido progresivamente cayendo, el hábitat natural de los hombres, la tierra también ha entrado en una fase destructiva .
En medio de este caos, Cristo llama a quienes lo reconocen y son activos en su Fe a no perder la mirada trascendente y espiritual, a despertar este poder en el Hombre para hacer frente a este tiempo tomándose de su liberación y así enfrentar el mal derrocando la Apostasía. Para ello llama a reunir a un pueblo de sacerdotes, ordenados bajo su guía y la presencia activa de su Reino para intervenir en esta realidad y de esta manera aperturar un nuevo tiempo el Milenio de Paz que se inicia con su Segunda Venida.
REVISA A CONTINUACIÓN NUESTRA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS